“LOS EMIGRANTES Y REFUGIADOS LLAMAN A NUESTRA PUERTA POR INSTINTO DE VIDA Y ANSIAS DE LIBERTAD” (José Luis Pinilla)

Fecha: 13/05/2017

En un ciclo de conferencias organizado por Cáritas Diocesana analizo el tema “Migrantes y refugiados, iconos que nos interpelan”.

  El director del secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones, José Luís Pinilla impartió un ciclo de conferencias organizadas por Cáritas Diocesana de Santiago en las que analizó un tema de máxima actualidad: “Migrantes y refugiados, iconos que nos interpelan”. En sus intervenciones-Pontevedra, A Coruña y Santiago- habló de que es necesario construir comunidad en la que no pueden faltar los emigrantes, los refugiados, los empobrecidos, los excluidos, “tenemos que hacerles sentir que son invitados a formar parte de nuestra comunidad más cercana, más próxima”, señaló. Pinilla insistió en que para construir comunidad hay que trabajar sobre la base de tres principios: compasión, indignación y compromiso. Su exposición estuvo centra en cuatro ejes: la reflexión real del fenómeno migratorio; las aportaciones evangélicas de la Iglesia española; la realidad de los emigrantes en el momento actual, y los testimonios humanos recogidos. El padre Pinilla reconoció que los emigrantes y refugiados “llaman a nuestra puerta por instinto de vida y ansias de libertad, estos son sus únicos delitos”. Constató que en esta aventura que emprenden “dejan atrás lo que es más querido para ellos: familia, sus gentes, sus tierras”.

Flujos migratorios

Hizo hincapié en que el Estado debe regular los flujos migratorios “es necesario poner en su justa medida el acento en un problema de tanta gravedad”. Al referirse el actual Plan Nacional de Acogida acordado entre el Ministerio y diversas organizaciones sociales, señaló que se “cubren las grietas” desde el criterio de la subsidiariedad de actuaciones, ocupándose de aquellos de los que nadie quiere atender. Para ilustrarlo mostró un video elaborado por la Comisión Episcopal de Migraciones de la que es director. En el documento se da cuenta del trabaja para favorecer la integración de los inmigrantes y luchar contra las actitudes xenófobas.

Acompañando a refugiados
Pasó revisión a sus experiencias personales con refugiados en los Balcanes, migrantes en la frontera de México con EEUU o las personas subsaharianas que desde Tánger pretenden llegar a Europa. Con un gran caudal gráfico ilustró las realidades de la miseria, de la explotación y de las agresiones que sufren estas personas, a las que se les suele calificar como  “mano de obra barata” o simplemente “enemigos”. En este punto indició que desde la óptica cristina y el valor de la fraternidad debemos ver en ellos al “hermano sufriente”. Aportó cifras de la realidad de la migración haciendo hincapié en el enfoque de la riqueza que estas  personas aportan a la sociedad española, tanto a efectos económicos, de diversidad cultural, social, y la importancia de su plena integración como ciudadanos de pleno derecho.

  El padre Pinilla mencionó lo que la Iglesia está haciendo a favor de personas migrantes y refugiadas, recordando que ofrece respuestas a cualquier discurso racista con “ejemplos extensos de integración y comunión, para lo que es necesario reforzar los servicios básicos de salud y educación”. Insistió en que la integración económica, social y cultural se puede alcanzar con la relación cotidiana entre inmigrantes y autóctonos “en los espacios comunes como las escuelas, los barrios, las parroquias o las asociaciones”.