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06 Jun

CÁRITAS DIOCESANA ANTE EL PROCESO DE ACOGIDA PRESENCIAL EN TIEMPOS DE COVID 19

Medidas implantadas por la entidad ante la alerta sanitaria y la progresiva desescalada

 De aplicación general en todos los servicios y programas operativos de la institución

 La Comisión de Crisis de Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela reunida bajo la presidencia de Jesús García Vázquez, delegado episcopal,   aprobó las recomendaciones para el reinicio de los procesos de acogida  presencial en tiempos  de Covid19 y que son de obligado cumplimiento en  todos los servicios  y programas dependientes de la institución El director diocesano fue el encargado de presentar el informe elaborado por  técnicos y expertos en la materia, señalando que “la empresa debe garantizar la seguridad y la salud del personal a su servicio en todos los aspectos relacionados con el trabajo, adoptando cuantas medidas preventivas sean necesarias para su protección”.

El presente protocolo, se dice al inicio, pretende recoger las medidas más genéricas que la entidad ha de implantar para afrontar la alerta sanitaria provocada por el COVID-19 y la progresiva desescalada. Todo ello se desarrollará siempre en función de la evolución del actual escenario y en coherencia con las recomendaciones del Ministerio de Sanidad y las demás autoridades competentes en esta materia.

Distintas características

Se menciona que se ha de tenerse en cuenta la tipología específica de cada servicio y programa, puesto que determinadas características de los mismos pueden hacer aconsejable la supresión, añadidura o modificación de algunas de dichas medidas. Con este fin, deberán analizarse tanto las condiciones y posibilidades reales que ofrecen los espacios, como la situación en la que se encuentra cada equipo y las posibles alternativas para paliar los déficits que se presenten.

Atención directa

Es posible y necesario retomar la atención directa a participantes y la realización de cursos de formación, sin que ello suponga una reincorporación simultánea de todos los agentes. En la medida de lo posible, la vuelta al trabajo presencial se hará de manera escalonada y se facilitarán el teletrabajo y la conciliación familiar.

En ningún caso deberá desempeñar tareas en Cáritas la persona que presente fiebre, tos, dificultad respiratoria o cualquier otro síntoma que haga sospechar que se padece la enfermedad producida por el COVID-19. Tampoco acudirá al servicio aquel agente que haya estado en contacto estrecho con alguna persona afectada por COVID-19. En dichos casos, el propio agente comunicará esta situación a la Dirección del servicio o programa y no acudirá al mismo hasta que tenga la confirmación médica de que no existe riesgo para él ni para los demás.

Aquel agente de Cáritas que se encuentre dentro de algún grupo de riesgo no realizará atención directa a los participantes. Si a pesar de todo, desde su libertad y bajo su responsabilidad, decide desempeñar esta tarea, debe contar con el visto bueno de su párroco o, en su caso, de la persona responsable del servicio o programa, aunque sea verbalmente.

Medidas básicas de prevención

Las medidas preventivas más eficaces para minimizar el riesgo de contagio, de obligado cumplimiento en los servicios y programas de Cáritas Diocesana de Santiago, son tres:

  • Mantenimiento de la distancia interpersonal de seguridad de 2 metros, evitando en todo momento el contacto físico.
  • Utilización de mascarilla en los espacios cerrados, y en los exteriores siempre que en estos últimos no se pueda mantener la distancia de seguridad.
  • Higiene de manos, bien mediante un lavado frecuente con agua y jabón, bien con la utilización de gel hidroalcohólico.

Para garantizar la adopción de estas dos últimas medidas, los servicios de la Entidad dispondrán al menos de un lugar a la entrada, bien señalizado, para facilitar el acceso a gel hidroalcohólico y mascarillas, así como de un contenedor de residuos con tapa de apertura de pedal.

Otras medidas

Además de estas claves básicas, se recomienda la adopción de otras medidas importantes:

.En la medida de lo posible, intentar que sean las

personas   más jóvenes quienes realicen la atención directa

a los participantes.

  • Establecer el sistema de cita previa para todas las atenciones que requieran la presencia física de la persona participante.
  • Informar de que es recomendable que solo acuda a la cita presencial una persona de la unidad familiar y, siempre que sea posible, que no lo haga acompañada de menores.
  • Si el local dispone de más de una puerta de acceso, habilitar una para la entrada y otra para la salida, evitando así el cruce de personas.
  • Evitar la utilización de las salas de espera. En caso de que esto fuese imprescindible, tratar de que en cada una de ellas no haya más de una persona y, cuando ésta abandone la estancia, realizar una desinfección de las superficies y objetos de contacto.
  • Eliminar de las salas de espera elementos superfluos, tales como revistas o cualquier tipo de objeto manipulable que pueda convertirse en un foco de contagio.
  • Mantener una adecuada y frecuente ventilación de los espacios. Es recomendable que en los espacios de atención directa esta ventilación se realice después de la salida de cada participante o, como mínimo, durante unos diez minutos cada dos horas.
  • Tener las puertas abiertas para evitar la manipulación de pomos y manillas, siempre y cuando este hecho no interfiera en el derecho a la intimidad y privacidad de los participantes.
  • Fomentar la presentación de documentación en formato digital (por correo electrónico o foto). En caso de tener que fotocopiar un documento, lavarse posteriormente las manos con agua y jabón o gel hidroalcohólico.
  • Mantener en una cuarentena de 48 o 72 horas toda aquella documentación que haya sido entregada directamente por las personas participantes.
  • Después de cada atención, realizar una desinfección de las superficies y objetos de contacto.
  • Siempre que sea posible, evitar la utilización de los aseos. En aquellos casos en los que, por las características específicas del servicio y/o de la actividad realizada sea necesario su uso, comunicar a las personas participantes que después deben limpiar las superficies. Para ello, cada aseo dispondrá de elementos de limpieza tales como productos de desinfección, toallas de papel desechables y fregona.

A tener en cuenta

Utilización de mamparas de metacrilato siempre que para la atención directa en lugares cerrados no se disponga del espacio suficiente para mantener la distancia de seguridad de 2 metros.

Utilización de pantalla facial protectora cuando para el agente de Cáritas ello suponga un elemento de seguridad complementario que le haga sentirse más cómodo en el servicio que realiza. Este elemento no exime del uso obligatorio de la mascarilla.

Uso de guantes desechables por parte de los participantes     y los agentes cuyas tareas no impliquen el manejo de pacientes o la manipulación de alimentos, medicamentos, etc. Este elemento podría proporcionar una falsa sensación de seguridad a la persona que los utiliza, siendo muchas veces contraproducente, puesto que lo más efectivo es el lavado frecuente de manos.

Instalación de felpudos impregnados en desinfectante. Esta medida no tiene justificación sanitaria y podría ser peligroso, dado que puede provocar resbalones y caídas.

 

 

 

 

 

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