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13 Abr

CARTA A LOS AGENTES DE CÁRITAS CON MOTIVO DE LA PASCUA DE RESURRECCIÓN

El trabajo desarrollado pretende “llevar consuelo, cercanía, acogida, acompañamiento, promoción, desarrollo, esperanza… a los últimos y más necesitados de nuestra sociedad”.

“Las circunstancias que estamos viviendo son excepcionales y únicas, momentos que ni los más veteranos habíamos afrontado nunca, momentos de incertidumbre sobre el presente y sobre el futuro, un terremoto que ha sacudido nuestras vidas hasta sus cimientos, momentos duros y oscuros”, esta frase figura en la carta que Jesús García Vázquez y José Anuncio Mouriño Rañó, delegado y director de Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela , respectivamente, han dirigido a los agentes de la institución con motivo de la Pascua de Resurrección y dentro de los parámetros de Amor, Paz  y Esperanza.

Insisten en la misiva que con el trabajo que está desarrollando la entidad pretenden llevar “consuelo, cercanía, acogida, acompañamiento, promoción, desarrollo, esperanza… a los últimos y más necesitados de nuestra sociedad”. “Este virus- dicen-nos ha dejado con servicios mínimos en muchos de nuestros puntos de atención, agentes de Cáritas que atendiendo a las recomendaciones de las autoridades sanitarias, por razones de edad u otros problemas de salud, les han obligado a quedarse en sus domicilios como precaución, me consta la rabia e impotencia de muchos de ellos por no poder ayudar”

“En esta oscuridad para la humanidad”, señalan en otro punto del escrito, “nos toca apartar, lentamente, la piedra del sepulcro para permitir una luz de reconocimiento, la luz que anuncia la Pascua y al Cristo resucitado, Jesús es la luz que vence a la oscuridad, luz que ilumina nuestra vida para que vivamos sin miedo, abiertos a la esperanza de un mañana mejor”

Reflejan qué como seguidores de Jesús, “no podemos quedarnos esa luz para nosotros, desde una espiritualidad auto-referenciada, estamos llamados a ser luz también para los demás, luz que se contagie, luz que transmita alegría, ilusión y ganas de vivir.

Son muchas las personas que nos necesitan, las carencias de todo tipo nos esperan y tenemos que estar ahí por hacer un mundo más solidario, más justo, fraterno y humano”.

Constatan que cuando todo esto pase y se pueda salir a la calle, “los agentes de Cáritas pondrán de nuevo a funcionar a pleno rendimiento nuestra red comunitaria, esos vínculos de fraternidad que unen a los agentes de esta Cáritas en la diócesis compostelana, que saldrán con manos tendidas y abiertas dispuestas a ayudar, dispuestas a encontrarse con el otro, dispuestas a dar lo mejor de sí mismos para acoger y acompañar”.

Se despiden haciéndose eco del profundo agradecimiento del arzobispo, “a todas las mujeres y hombres que formáis la gran familia de Cáritas, y que, de un modo u otro estáis haciendo presente nuestra Iglesia en el mundo, dando un mensaje de ánimo y esperanza”.

 

 

 

 

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