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10 Jun

CLAUSURADA LA ASAMBLEA DIOCESANA

*El arzobispo que presidió el encuentro reconoció que se necesitan minorías creativas y un “nuevo estilo pastoral”

*Participaron medio millar de personas

El arzobispo, monseñor Julián Barrio, presidió la asamblea diocesana de final de curso.que  tuvo como lema : “Discípulos misioneros de Cristo”. “Necesitamos minorías creativas”, dijo el prelado en su mensaje final e invitó a los asistentes a “dar a conocer la belleza del Evangelio” y a actuar en “nombre de la Iglesia diocesana”. Les animó a trabajar bajo “un nuevo estilo pastoral”, en el que “no vais a estar solos”.

La asamblea diocesana se celebró en el Seminario Menor de Belvís, congregando a cerca de medio millar de personas integrantes de numerosas parroquias, organizaciones eclesiales y movimientos apostólicos. Los participantes se reunieron en grupos de trabajo para compartir las actuaciones más importantes llevadas a cabo a lo largo de este curso y proponer, además, nuevas vías de actuación para el curso venidero.

La oración y un saludo del arzobispo dieron inicio a los trabajos en la clausura del curso pastoral. La asamblea final de las actividades llevadas a cabo por las parroquias y por la Escuela Diocesana de Agentes de Pastoral (EDAP) fue, al igual que otros años, la reunión del arzobispo con todos los que participan de una u otra manera en el conjunto de actuaciones de la Archidiócesis compostelana.

La presentación corrió a cargo del responsable de Enseñanza y Catequesis, Luis Otero Outes, canónigo de la catedral, en la que habló de las actitudes evangelizadoras de Jesús, como modelo para la puesta en práctica de la pastoral diocesana.

Líneas de actuación

El obispo auxiliar, responsable general de la pastoral diocesana, monseñor Jesús Fernández, se refirió a las líneas maestras de la programación diocesana para el curso 2018-2019. Entre los objetivos están el cuidado de las celebraciones litúrgicas, con la celebración digna de los sacramentos; la valoración justa de las raíces cristianas, con la renovación de las manifestaciones de piedad popular; activar el espíritu de oración, abriendo espacios orantes en las comunidades; y el promover la comunión y corresponsabilidad en la Iglesia diocesana, dando impulso a las unidades pastorales, por ejemplo.

En su intervención de clausura, tras el resumen en plenario de lo tratado en los veinte equipos de trabajo, monseñor Barrio mostró su satisfacción por la vivencia del reciente Sínodo, “que ya se ve que ha tenido su razón de ser” y agradeció la asistencia a esta cita. El arzobispo también se refirió a la labor desarrollada por la Escuela Diocesana de Agentes de Pastoral y aseguró preferir “una diócesis de discípulos a una de catedráticos”, en referencia a la importancia de la formación impartida por la EDAP.

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