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01 Ene

CON LA APERTURA DE LA PUERTA SANTA SE INICIA EL AÑO SANTO COMPOSTELANO 2021-2022

“La Casa del Señor Santiago abre sus puertas a todas las gentes” (Monseñor Barrio)

El arzobispo señala en la apertura de la Puerta Santa que será “un tiempo de gracia y de bendición”

Lema general: “Sal de tu tierra el Apóstol te espera”

El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio cuando anunció el comienzo del Año Santo Compostelano 2021 lo hizo en seis idiomas durante la Eucaristía celebrada en la catedral pidiendo que “se fortalezca la esperanza que ayuda a superar la preocupación angustiosa por el presente, y el escepticismo que dificulta el ejercicio de la caridad”. Previamente el prelado compostelano abrió la Puerta Santa, dando tres golpes con un martillo de plata, señalando que será “un tiempo de gracia y de bendición para la Iglesia que peregrina en Compostela y para toda la Iglesia”.

Al finalizar la celebración religiosa el Nuncio de Su Santidad, Bernardito Auza, dio cuenta de la decisión del Santo Padre, el Papa Francisco, a través de la Penitenciaría Apostólica, de prorrogar el Año Santo Jacobeo recién inaugurado durante el año 2022.

Esta decisión se adopta debido a las extraordinarias circunstancias provocadas por la pandemia del Covid19.Tras este anuncio, y antes de impartir la bendición final, el arzobispo compostelano, monseñor Julián Barrio, agradeció al Santo Padre Francisco esta decisión, que se adopta para que los fieles “saquen piadosos propósitos y fuerza espiritual de vida para testimoniar el Evangelio, en comunión jerárquica y filial devoción con el Sumo Pontífice, fundamento visible de la Iglesia católica y maestro propio de los sagrados misterios”, tal y como reza el Decreto expedido por la Penitenciaría Apostólica.

Mensaje del Papa

El Papa Francisco, en el mensaje enviado al arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, leído por el Nuncio de su Santidad, hace llegar “mi afecto y cercanía a todos los que participan en este momento de gracia para toda la Iglesia, y en modo particular para la Iglesia en España y en Europa”. Desde el Vaticano, el Papa Francisco recuerda que “al ponernos en camino tras las huellas del Apóstol salimos de nuestro propio yo, de esas seguridades a las que nos aferramos, pero teniendo clara nuestra meta, no somos errantes, que giran siempre en torno a sí mismos sin llegar a ninguna parte”. El Sumo Pontífice asegura que “al llegar a la Puerta Santa, tres gestos nos recuerdan el motivo de nuestro viaje”, en alusión a la contemplación en el Pórtico de la Gloria de la mirada de Jesús, al abrazo al Apóstol y a la participación en la Eucaristía, que “nos invitan a sentirnos Pueblo de Dios que hace de sus tradiciones un cántico de alabanza”.

Más adelante, el Papa Francisco alude a la dimensión de la peregrinación como expresión del ser discípulos misioneros. “La peregrinación a la tumba del Apóstol”, dice, “se convierte en una llamada a la misión, a convocar a todos a esa patria hacia la que avanzamos”. Y añade que “evangelizar supone saber de pan y hogar, la patria prometida a la que convocamos, en el nombre del Señor, no es un ideal utópico sino una meta concreta, conocida, recordada, una calidez que nos acompaña y espera. La calidez del hogar nos hace creer en la fuerza revolucionaria de la ternura y del cariño, de la encarnación. El peregrino es capaz de “ponerse en manos del don de Dios”.

El Papa Francisco menciona los tres gestos que, al llegar a la Puerta Santa, “nos recuerdan el motivo de nuestro viaje”. El primero de ellos, “contemplar en el Pórtico de la Gloria la mirada serena de Jesús”; el segundo, “el emotivo abrazo a la imagen del Apóstol peregrino”, con el que se abraza a la Iglesia entera y se recuerda que no es una “institución abstracta”, sino que se encarna “en el santo de la puerta de al lado”; y el tercero, “la participación en la liturgia eucarística, el sonido de las campanas, el humo del botafumeiro, los cantos y las plegarias”, que “nos invitan a sentirnos  Pueblo de Dios que hace de sus tradiciones un cántico de alabanza”.

Puertas abiertas

En su homilía el arzobispo de Santiago al anunciar que ha comenzado el Año Santo, con el lema general “Sal de tu tierra el Apóstol te espera”, señaló que se hacía “en unas circunstancias especiales que hemos de afrontar con la esperanza cristiana que “es audaz y sabe mirar más allá de la comodidad personal de las pequeñas seguridades y compensaciones que acortan el horizonte para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más digna”. Monseñor Barrio indicó que “la Casa del Señor Santiago abre sus puertas a todas las gentes” y que “el Año Santo no es una huida espiritualista sino un compromiso para discernir cristianamente la realidad, en medio de la crisis antropológica, espiritual, cultural y sanitaria en la que se han visto radicalmente sacudidas las certezas fundamentales que conforman la vida de los seres humanos.

Esperanza cristiana

“Haz que desde aquí se fortalezca la esperanza que ayuda a superar la preocupación angustiosa por el presente, y el escepticismo que dificulta el ejercicio de la caridad”, señaló el arzobispo. Consideró que es tiempo para rezar, amar, salir al encuentro de los demás “con obras de misericordia, revitalizando la fraternidad que permite reconocer, valorar y amar más allá de la cercanía física, procurando que las personas pobres y las más vulnerables tengan siempre la preferencia”.

Insistió el prelado en que “la verdad nos posibilita el ser servidores de la fe en este Año Santo, tiempo de gracia y bendición para los que sufren y han perdido la esperanza, y tiempo de sanación y de encuentro, en el que hemos de aprender a cultivar una memoria penitencial, capaz de asumir el pasado para liberar el futuro de las propias insatisfacciones, confusiones o proyecciones”

La espiritualidad del Año Santo

El arzobispo destacó la entraña espiritual del Año Santo, más allá de cualquier otra consideración: “En esta experiencia de fe acogemos este don del Año Santo para despertar en nosotros la capacidad de ver lo esencial en medio de lo prescindible y descubrir la grandeza del amor y de la misericordia de Dios que nos busca y acoge a cada uno, nos llama a convertirnos y a superar el miedo que no es propio de quien se siente amado”.

“La Casa del Señor Santiago abre sus puertas”, mencionó, “a todas las gentes, siendo un hogar para testimoniar al mundo actual la fe, la esperanza y el amor al Señor y a aquellos que Él ama con predilección y para ser signo de la Iglesia, que afianza la cohesión de la sociedad y procura a la actividad cotidiana del hombre un sentido más profundo, al impregnarla de una significación más elevada”.

 

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