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06 Mar

LLAMAMIENTO DE MONSEÑOR BARRIO A LA COMUNIDAD DIOCESANA PARA PEDIR POR LAS VOCACIONES SACERDOTALES

Carta Pastoral con motivo del Día del Seminario, que se celebrará el próximo 19 de marzo.

“Año tras año, vengo compartiendo con vosotros mi preocupación por la escasez de vocaciones al ministerio sacerdotal”. Así comienza la Carta Pastoral que monseñor Julián Barrio, el arzobispo de Santiago, dirige a la comunidad diocesana con motivo del Día del Seminario, que se celebrará el próximo 19 de marzo con el lema “El seminario, misión de todos. “Es frecuente”, continúa el arzobispo, “que algunos feligreses de las distintas parroquias que quieren tener una atención pastoral mayor, me escriban o vengan a hablar conmigo para pedirme que les envíe un sacerdote. Sentir la necesidad del sacerdote es de alguna manera tomar conciencia de que también el tener sacerdotes es misión de todos”. De ahí que monseñor Barrio haga un llamamiento a los diocesanos para pedir “por las vocaciones al ministerio sacerdotal y a ayudar económicamente a nuestros Seminarios Mayor y Menor, colaborando también de este modo a la mejor formación humana, intelectual, espiritual, comunitaria y pastoral de nuestros seminaristas”.

Formación

En su Carta Pastoral, monseñor Barrio manifiesta su preocupación por la formación de los seminaristas, una “inquietud” que “ha de ser compartida como misión de todos los diocesanos de diferente manera pero convergiendo en el mismo objetivo”. El arzobispo recuerda que la responsabilidad de esa formación para la vocación a la que han sido llamados los seminaristas es del propio obispo, de la comunidad educativa del Seminario, de los profesores, de las comunidades de las que provienen los candidatos al sacerdocio, de sus propias familias, de sus parroquias o de las asociaciones y movimientos juveniles.

“Lógicamente”, añade monseñor Barrio, “el mismo seminarista es protagonista necesario de su formación, consciente de que nadie le puede sustituir en su libertad responsable”. Sin olvidar por otra parte, a “la sociedad”, que  “es una piedra significativa en la formación del seminarista quien se ha de acercar a ella con una mirada de discernimiento, siempre atento a los signos que le proporciona para hacer de ellos una lectura creyente, en una actitud de escucha y de diálogo”.

“Esta implicación de todos hará más efectivo el proceso de la formación del seminarista y lógicamente nos ayudará a comprender que el sacerdote no es un ser extraño, desenraizado y forastero entre los hombres, sino un hombre escogido de entre los hombres para representarles en el culto a Dios”, manifiesta el arzobispo compostelano.

El Día del Seminario se celebra desde el año 1935 con el objetivo de suscitar vocaciones sacerdotales mediante la sensibilización, dirigida a toda la sociedad, y en particular a las comunidades cristianas.

 

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