Historia

En este apartado recogemos aquellos hechos más importantes que se produjeron en Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela en el primer medio siglo de actividad.

Década de los 50

Los datos escritos – actas –, que se conservan sobre el trabajo desarrollado por Cáritas de Santiago datan del año 1955. En aquella fecha, siendo consiliario Pio Escudeiro Salgueiro y director, Manuel Viéitez Juncal, se puso en marcha la denominada Mesa Directiva de la Cáritas Diocesana, cuyo local social estaba ubicado en la calle Preguntorio, 6 y 8 de Santiago de Compostela. Eran años difíciles en los que se realizan distintas ayudas a los más necesitados, siguiendo las instrucciones emanadas de la Cáritas central, fundamentalmente relacionadas con alimentos y ropa. La solidaridad de la institución trasciende de nuestras fronteras al realizar una suscripción para los damnificados de Estados Unidos. En aquel año se posicionan para la constitución de Cáritas Territorial de La Coruña, de las cáritas y juntas parroquiales de la diócesis (entre ellas las de Boiro y La Estrada), para la elaboración de la primera memoria anual y la convocatoria de la I Asamblea Diocesana de Caridad.

A lo largo de estos años se van consolidando nuevas cáritas, sobre todo de tipo parroquial, que se unen a los trabajos de la central de Santiago y las territoriales de La Coruña y Villagarcía de Arosa. Una época de trabajo que coincide con la incorporación de Juan José Cebrián Franco (consiliario) y Aquilino Bartolomé Martínez (director) , al tiempo que se aprobó la ampliación del número de colaboradores de la institución, “para poder llevar a cabo la obra apostólicas”, y se cuenta con la aportación, de gran importancia, que se hace desde el Servicio Universitario de Trabajo.

La Campaña de Navidad, es la primera y gran iniciativa que se pone en marcha para conseguir alimentos y dinero que destinar a los necesitados. Y para ello se cuenta con el pianista Ramón Castromil, que da un gran concierto con el que se consigue una buena recaudación que, en parte, se destina a la adquisición de medicamentos para las personas que no pueden comprarlos, personas son visitadas por voluntarias de Cáritas.

Finalizando los años 50 se crea la Sección Social de Cáritas, con las ramas de estudio, centro social, montepíos, asesoría jurídica y asistencia a la infancia. Al mismo tiempo se elabora un censo de beneficiarios de Cáritas y también el de los centros donde se presta la atención.

Los responsables se la institución comienzan a ampliar las áreas de actuación y hacen una visita por las parroquias de Lalín y Silleda para conocer las necesidades de atención y ver la posibilidad de crear cáritas parroquiales. También se toma en consideración hacer visitas del mismo indole a parroquias de la zona de La Coruña. Con los directores de las cáritas parroquiales se habló de la puesta en marcha de un sistema de atención a los pobres según sus categorías y necesidades. En el amplio programa de actuaciones benéficas destaca la creación de un equipo de enfermeros y practicantes, en colaboración con el señor Pazos, para atender a los pobres.

El último año de la década de los 50 es de gran trabajo en el seno de Cáritas de Santiago. La XIV Asamblea Nacional de Caridad, teniendo como sede la ciudad del Apóstol, acapara toda la atención. Una Biblia y una figura de un peregrino a Santiago, son los regalos que se entregaron a los asambleístas que por espacio de dos días permanecieron en la ciudad participando en este importante encuentro en el que se habló de intensificar los trabajos a favor de los más necesitados.

Finalizando el año Cáritas se traslada a su nueva sede en la Rúa del Villar, 48, y comienzan las presencias e informaciones en prensa, radio y televisión sumándose de este modo a la Campaña Nacional de Propaganda. Se trabaja en la publicación de la Hoja de Caridad, cuyo primer número saldría a la calle en el mes de marzo.

De aquella época de los finales de los años 50 en los archivos de la institución figura un estadillo con las cuentas de Cáritas en el año 1959 con un saldo positivo de 14.424 pesetas. Los gastos en farmacia-111.194 pesetas-, eran los principales en aquella fecha. Y en cuanto a los ingresos las suscripciones (112.719 pesetas) y colectas (59.905 pesetas) se situaban en la primera posición. Eran tiempos difíciles en los que la solidaridad de los ciudadanos era ya muy importante.

Colonias y Tiempo Libre

Con la llegada de los fríos de febrero del año 1959 un grupo de jóvenes de Acción Católica presenta a Cáritas la propuesta de organizar un campamento de verano para niños cuyas familias se encuentran en situación precaria. La propuesta se considera como una acción educativa y se determina que dos de estos jóvenes viajen a Madrid para formarse y solicitar el apoyo de Cáritas Española.

En aquella primera iniciativa del veraneo para los niños se contó con la colaboración del ejército americano, los marines, que prestaron cuatro tiendas de campaña de grandes dimensiones para poder albergar a los pequeños, además de alimentos de la ayuda americana. La playa de Cabío fue la escogida para realizar el primer campamento, como recuerda un voluntario de Santiago, curtido ya en años, que al volver de la mili ayudó en el montaje del que se encargaron monitores llegados de La Coruña. Los niños disfrutaron de unas jornadas de sol y en contacto directo con el mar. Los gastos de la operación fueron sufragados por Cáritas Diocesana de Santiago. En el acta que recoge la valoración del encuentro donde se señala que fue muy positivo, se habla también de un importante déficit debido a los cuantiosos gastos a los que hubo que hacer frente.

La organización de los campamentos de veranos se  suceden en los años hasta que de forma oficial se hace cargo de ellos Carítas de Santiago. Corría el año 1969 y se decide que la ubicación sea en el lugar de Arnela, en Porto de Son, donde, con el paso del tiempo, se construyen unas instalaciones que son las que se utilizan en la actualidad.

El Programa de Colonias tiene como finalidad ofrecer una alternativa de ocio y tiempo libre, además de dar la posibilidad de que muchos de los niños participantes con pocos recursos puedan acceder a él por  sus circunstancias sociales. Persigue educar para la responsabilidad, respetar a los demás, para unir, para amar a la naturaleza, descubrir y potenciar la dimensión espiritual de la persona. Se trata de ofrecer un tiempo de diversos, entretenimiento y aprendizaje. Desde su fundación el programa persigue educar para la responsabilidad, para respetar a los demás, para vivir en comunidad, para amar y respetar a la naturaleza, para descubrir  y potenciar la dimensión  espiritual del hombre

Cerramos este capítulo recordando la anécdota que nos refleja el voluntario que participó en aquel primer campamento y que cuando estaban montando las tiendas se les acercó un hombre a caballo y les preguntó quién les había dado permiso para instalarse allí, a lo que ellos respondieron que tenían licencia del ayuntamiento. Al parecer la playa pertenecía o había pertenecido a un pazo que está en la zona y que por aquel entonces estaba en pleito con el ayuntamiento para disputarse la propiedad. Eran los finales de los años 50 y en aquellas épocas todo podía suceder.

La puesta en marcha del programa de Colonias de Verano propició también la necesidad de formar a monitores que acompañasen a los niños durante el campamento. Por tal motivo se creó la Escuela de Tiempo Libre cuyas primeras iniciativas datan del año 1969, cuando se pone en marcha los campamentos o colonias de verano, y que de forma oficial nace en 1981 dependiente de Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela. El objetivo principal es el de la formación, especialización y actualización de técnicas orientadas a la promoción y ajustadas a la intervención del ocio. En una palabra, se encarga de la formación de educadores en tiempo libre. Un trabajo que se lleva a cabo por medio de cursos de monitores y de directores de tiempo libre, y cursos monográficos. Los cursos están homologados por la Xunta de Galicia

Los años 60

Al frente de la institución permanecen Juan José Cebrián Franco (consiliario), y Aquilino Bartolomé Martínez (director), ampliándose la Mesa Directiva de Cáritas a un total de doce personas. Se intensifica la medida de atención sanitaria a los pobres que carecen de ella para lo que cuentan con la colaboración de médicos, laboratorios y farmacias. Al mismo tiempo se aumenta la entrega de ropa y alimentos (leche en polvo, queso, harina de maíz y legumbres, principalmente), debido al número de personas que visitan los lugares de atención destinados para ellas.

Las campañas de sensibilización se suceden en los meses, llevándose estas a los colegios e institutos donde se explican cuestiones relacionadas con la caridad. También se deben mencionar dos campañas que tuvieron una gran repercusión: Traperos de la Ilusión, para recoger ropa y otros enseres para entregar a los pobres, y la Operación Pitillo, recogiendo cajetillas de tabaco para entregar en los asilos.

Cáritas Negreira, pionera

Corría el año 1966 cuando un grupo de personas, vinculadas a los movimientos católicos, deciden constituir una Cáritas Interparroquial en Negreira.

En el acta constituyente se decía que la Cáritas buscaba “la promoción humana integral a partir de un concepto cristiano de la persona y de un abordaje

de los problemas económicos, culturales, sociales, de forma tal que los protagonistas de este desarrollo

integral fueran los propios sujetos que padecían esta problemática”. Un año más tarde contando con la presencia del delegado episcopal y director diocesano dela institución, se crea el Consejo Interparroquial de Negreira, que cuenta como consiliario con Francisco Graña Riveiro y presidente Jesús García Calvo. Un total de veinte parroquias,

de las 33 que habían asumido la creación, y pertenecientes a los ayuntamientos de Negreria, Ames, Brión, La Baña, Santa Comba y Mazaricos, tomaron parte en la constitución.

Al amparo del Consejo Interparroquial de Negrera se construyó, contando con la aportación económica de Cáritas Diocesana, de Santiago, el Centro de Desarrollo Comunitario de Negreria, donde se llevaron a cabo actividades relacionadas con la institución, así como cursos de formación profesional y actividades en las que imperaba el desarrollo potencial de la persona. En su seno se creó oficialmente el 6 de junio de 1969 La Cooperativa Forrajera de Negreria, paso previo a lo que hoy en día se conoce como Feiraco, que se ubicó en las de dependencias del Centro de Desarrollo Comunitario, propiedad de Cáritas.

La Cáritas Inteparroquial de Negreira, fue pionera en la puesta en común de actividades encaminadas a los más desfavorecidos y la creación en su seno de una cooperativa que hoy en día sigue siendo santo y señala para aquella zona.

Rifas solidarias

Las Tómbolas de Caridad fueron siempre una buena vía de financiación para las Cáritas. A lo largo y ancho de la diócesis se instalaban todos los años, sobre todo en las épocas de fiestas, para recaudar fondos. En las actas que se conservan figuran tómbolas en Carballo, Betanzos, A Coruña, Vilagarcía y Santiago. De entre todas ellas citaremos a la compostelana, por su volumen e importancia, que se instalaba en el paseo central de la Alameda. Los locutores, siempre vocacionales y espontáneos, se encargaban de recordar a través del micrófono que los beneficios obtenidos se destinaban para ayudar a personas necesitadas. Durante años las rifas solidarias fueron un importante torrente económico para poner en marcha los proyectos sociales previstos

Decreto de Constitución(1965)

Por un decreto del arzobispo de Santiago, monseñor Fernando Quiroga Palacios, firmado el 6 de noviembre de 1965, se erigía de forma ofic

ial Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela. La institución se inscribía con el número 341/SE/C en el Registro de Entidades  Religiosas de la Dirección General de Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia.

En el decreto de creación y en su artículo primero se recuerda que Cáritas Diocesana de Santiago, “es el organismos oficial de la Iglesia en la Diócesis de Santiago de Compostela para servir a la acción caritativa y social de la Iglesia, promoviendo, coordinando e instrumentando la Comunicación Cristiana de Bienes entre todas las comunidades eclesiales, en todas sus formas, ayudando a la promoción humana y al desarrollo integral de todas las personas y asumiendo aquellas acciones que de hecho no estén siendo conducidas por las comunidades o grupos concretos”.

Previo a que el decreto se había aprobado el organigrama de funcionamiento de la institución, siendo entonces delegado episcopal, Juan José Cebrián Franco y directo, José Ramos Durán. Cáritas Diocesana de Santiago, hace ahora medio siglo, constaba de los siguientes órganos rectores: delegado episcopal, director diocesano, tres subdirectores diocesanos, secretario general, tesorero general, jefe de servicios sociales y asistenciales y jefe de los servicios técnicos .

Trabajo con la infancia (1973)

Con la finalidad de acoger a los niños en edad preescolar que pertenecían al barrio pontevedrés de La Seca, abre sus puertas en el año 1973 una Guardería Infantil, que inicialmente lleva el nombre del barrio y que con el paso del tiempo se llamaría Dálmatas. La iniciativa perseguía darle una salida al deficiente estado educativo en el que vivía la mencionada barriada. Por tal motivo Cáritas Interparroquial de Pontevedra se lanzó a la aventura de construir la Guardería para recoger a estos niños como, “la mejor de las soluciones, por no decir la única, para los problemas existentes”, se decía en la memoria explicativa de la puesta en marcha del proyecto.

En el mes de junio del mencionado año de 1973 abrió sus puertas para dar cabida a cerca de 125 niños diarios durante las horas laborales ordinarias.

El proyecto fue pionero en su época. El testigo lo recogió la Escuela Infantil Dalmatas para abarcar el primer ciclo de la educación de 0-3 años, y como solución para las familias en las que trabajan los dos padres, a los que también se les ofrecía talleres de apoyo.

La Guardería perseguía una educación integral para favorecer la maduración personal y la adaptación de cada uno de los niños, buscando siempre la integración socio- educativa.

En el año 2011 cerró sus puertas las Guardería Infantil Dalmatas

Los Mayores (1978)

Es Cáritas Interparroquial de A Coruña la que inicia el proceso de apertura de locales y dependencias destinadas a los mayores: residencias y centros de días, cuando la década de los años 70 estaba llegando a su final.

En el campo de la atención asistencial a personas mayores válidas, la Residencia Meu Lar, inaugurada en 1978, combina la vocación de puesta al día de sus prestaciones, con el mayor confort para los usuarios. Es una de las primeras residencias construidas en A Coruña y que atiende a 30 personas que no tengan posibilidades de acceder a otro tipo de alojamiento de estas características público o privado. Un amplio equipo de profesionales atiende a los residentes, en base a planes de atención individualizada y teniendo en cuenta las distintas áreas de los cuidados y a talleres de terapia ocupacional.

En unos pisos cedidos por Cáritas Española en Ronda de Outerio se inauguró la residencia de ancianos Hogar 80, cuya aprobación arzobispal data de marzo de 1983. Al ampliarse la Residencia Meu Lar, esta primitiva residencia desapareció en 1997.

El Hogar de Ancianos Boandanza, se inaugura en marzo de 1985, como centro social para atender a los mayores de la zona que, con unos precios muy asequibles, podían disfrutar de sus servicios como peluquería, podólogo, lavandería y comedor. El centro estaba dotado de salas de juego y recreo. A lo largo de los 28 años que estuvo abierto—cerró sus puertas en 2013–, fueron muchos cientos de coruñeses los que disfrutaron de sus instalaciones. Al cerrar, las dependencias estas fueron cedidas en uso al Ayuntamiento de A Coruña por un plazo de 35 años y para que en ellas instale un centro cívico y uno de día.

El Centro de día Sagrada Familia, inaugurado en 2003, atiende a personas mayores en régimen diurno, donde desarrollan diversas actividades y disponen de comedor y sala de rehabilitación.

Explotación sexual (1990)

El programa de atención a mujeres inmigrantes en situación de prostitución y de trata con fines sexuales, se ponía en marcha en 1990 con el nombre de Vagalume. La iniciativa la dirigen las Hermanas Oblatas y está integrada en Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela. La atención a estas mujeres se lleva cabo por parte de un equipo de técnicos y voluntarios. En el centro de día que existe en Santiago las mujeres que acuden a él participan en diversos talleres formativos y reciben la información que demandan que se centra en temas sanitarios, psicológicos, jurídicos, sociales o laborales. Desde el programa se presta atención a mujeres que están ejerciendo la prostitución en clubs y pisos de la comarca de Santiago. También las personas que traban en el programa visitan otras localidades de Galicia para desarrollar la labor de ayuda a estas mujeres. Las principales actuaciones a la hora de desarrollar el programa giran en torno a que como personas puedan actuar con plena dignidad, derechos y posibilidades; la acogida , que tiene que ser auténtica y constante; respeto en los procesos de crecimiento; compromiso y motivación para el cambio.

El programa reconoce que la actuación social y económica por la que atraviesa nuestro país perfila una nueva realidad de la prostitución y de trata con fines de explotación sexual.

En el centro Vagalume también se desarrolla el programa Abriendo Horizontes de atención psicoeducativa y familiar, para atender a niños y adolescentes en situación de riesgos o vulnerabilidad  social. Se trata de un espacio donde la infancia y adolescencia encuentran otra forma de ser tratados y relacionarse con el mundo que les rodea. Los objetivos y la finalidad son los de dotar a la familia de capacidades para que lleven a cabo procesos de socialización adecuados; ayudar a los niños a desenvolver habilidades actitudes que les faciliten su crecimiento personal.

También en el año 1990 comenzó su actividad una Casa de Acogida para Mujeres Maltratadas “Santa Teresa”, dependiente de Cáritas Interparroquial de Pontevedra. El objetivo principal del centro era el de acoger de forma temporal y gratuita a mujeres acompañadas o no de sus hijos, que fueron objeto de malos tratos. Unos años más tarde la casa cerró sus puertas.

Desde 2002 y por espacio de varios años permaneció abierto en Pontevedra un piso tutelado para mujeres maltratadas. Un programa que buscaba ofrecer a estas mujeres beneficiarias de la Casa de Acogida, un segundo nivel de intervención.

En 2004, dependiente también de Cáritas Interparroquial de Pontevedra, se inauguró un Centro de Día, integrado en el proyecto europeo Isadora, para mujeres que ejercen la prostitución. El centro fue un espacio en el que a las mujeres se les ofreció información, asesoramiento social y formación laboral, buscando la plena integración  social y laboral

La comida diaria (1990)

En el apartado de los comedores para personas necesitadas, Cáritas Interparroquil de A Coruña también fue pionera en su apertura. En los primeros años de funcionamiento y cuando trabajaban personas vinculadas a Acción Católica, dispuso de tres comedores sociales, en los que se daba comida y se repartían alimentos. Desde esas épocas hubo un parón en cuanto al servicio de comida en la institución coruñesa. La reanudación del servicio se produjo en 2009 con un programa de ayuda a los más necesitados utilizando las dependencias del Centro Boandanza donde se organizó un comedor social para familias con escasos recursos, en especial las que tenían a su cargo niños o ancianos. El comedor cerró sus puertas en 2013. De todos modos un año más tarde se comenzó a servir comidas en los locales cedidos por la Parroquia del Socorro, a donde van personas con escasos recursos que pueden llevarse la comida a su casa o comerla en las propias instalaciones.

En le época actual, en los finales del siglo pasado, el primer comedor diocesano que se puso en funcionamiento fue el de Cáritas Interparroquial de Arousa en el año 1990. Con la variante seis años más tarde del denominado sobre rueda para llevar a sus domicilios comida a personas que viven solas o que no pueden salir de casa.

Cáritas Interparroquial de Bergantiños se sumó también a la apertura de comedores de tipo social. Primero en 2006 lo hizo con uno rodante, para servirá a domicilio comida a personas mayores que viven solas , frecuentemente con dependencias o que no pueden salir de sus hogares .Dos años más tarde como un “Fogar Aberto”, se inauguró el comedor social al que van diariamente personas solas, muchas de ellas transeúntes, y  miembros de una misma familia .

Desde hace unos años y en el mes de agosto, Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela toma el relevo de la Cocina Económica y abre un comedor especial en el Colegio La Salle para atender a los necesitados de la zona de influencia.

En este apartado mencionaremos también los comedores de Cee y Riveira, donde se atiende a un importante número de personas que, principalmente, van a buscar la comida para llevar a sus domicilios.

Los Sin Techo(1992)

En el mapa diocesano existen diversas iniciativas dirigidas hacia las personas que nos disponen de un hogar fijo, los sin techo como se les conoce desde hace algo más de 25 años con los que Cáritas desarrolla una campaña a nivel nacional. Dos albergues, una casa de acogida y un centro de día, integran la parte central de este programa que va destinado a estas personas que suelen tener como techo las estrellas y domicilio la calle.

El albergue San Javier, ubicado en Monte Porreiro, y que depende de Cáritas Interparroquial de Pontevedra es una clara muestra de cómo las personas que duermen en la calle aumentan de forma muy alarmante. Las instalaciones, abiertas en 1992, están llenas prácticamente todo el año. El visitante que recurre a este establecimiento en invierno busca cobijarse de la lluvia y huir de las gélidas temperaturas nocturnas que le pueden causar hipotermía. Un dato a constatar es que cada vez acuden gentes más jóvenes.

En el año 2004 Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela gestionaba un programa para enfermos de VIH por medio de un piso de media estancia. Una de las demandas para los que residían en él era la cantidad de horas muertas, y los que no lo ocupaban demandaban también un lugar donde poder mantener hábitos de higiene o simplemente resguardarse de la lluvia y el frio durante la mayor parte del día.

De este modo, al año siguiente, 2005, nació el Centro Vieiro, dependiente de Cáritas Intrerroquial de Santiago, en el que se ofrecen actividades culturales, formativas y sociales, además de acogida, orientación psicosocial, unidad de tratamiento, formación prelaboral, higiene personal, café y calor, consigna, medio de comunicación y localización y actividades de ocio y tiempo libren ( salidas culturales , videoforum, juegos, etc). Al mismo tiempo se organizan talleres de teatro, manualidades o de estimulación cognitiva.

En este mismo año se inauguraba la Casa de Acogida de San Cibrán dependiente de Cáritas Interparroquial de Arousa que, inicialmente, se destinó a acoger a inmigrantes y que hoy en día puede ser utilizada por todo tipo de personas con necesidades y que entran en el programa integral de reinserción socio-laboral. En la casa se organizan distintos cursos con los que aportar nuevas oportunidades a las personas que se encuentran fuera del mercado laboral, para intentar retornar a él, y muchas de ellas en vías de exclusión social. La casa dispone de una amplia finca en la que se realizan cursos de jardinería destinados a las personas que residen en el centro.

El albergue para transeúntes San Xoán Bautista de Cáritas Interparroquial de Bergantiños es pionero en Galicia en sus características. Abrió sus puertas en 2012 paras dar cabida a aquellas personas que no disponen de un techo fijo donde cobijarse y que se les ofrece durante un tiempo. Al albergue está concebido también como lugar de inclusión, de modo que se complemente la vivienda con el comedor social y los servicios generales. Se atienden las circunstancias de cada persona que lo utiliza pero lo estipulado es que puedan pasar hasta tres noches.

Familias Monoparentales (2001)

El programa de apoyo a Familias Monoparentales, Abeiro, creado por Cáritas Interparroquial de Santiago en 2001, persigue conseguir la plena integración de este tipo de familias en su entorno más próximo, siendo ellas mismas las protagonistas de su cambio posibilitando una mejor estabilidad familiar y una plena integración en la participación activa de la comunidad.

Las destinatarias son familias monoparentales y también las que sin serlo estén en situación de especial protección y vulnerabilidad. En general se trata de familias con una economía familiar deficitaria y con varios miembros de la unidad familiar en paro o con trabajos precarios, de las que una mayoría son dependientes de prestaciones públicas, recursos de cáritas y de otras instituciones, con hijos a su cargo y escasa integración en la comunidad.

Los trabajos van encaminados a ofrecer formación, orientación y apoyo a las familias monoparentales que, carentes de medios y recursos idóneos, precisan de un servicio asistencial para la normalización de su convivencia. En el centro Abeiro se ofrece un programa de apoyo integral a las familias monoparentales de nuestra comunidad con hijos menores de 18 años a su cargo, favoreciendo su inserción y orientación sociolaboral y formativa, realizándose un trabajo desarrollado con toda la unidad familiar.

El trabajo se planifica a dos niveles: Con las familias, reuniones individuales y grupales de trabajo conjunto con las educadoras; encuentros de formación, orientación laboral, búsqueda de recursos y acompañamiento, talleres de alfabetización, de expresión artística, y encuentros .Con los menores, apoyo escolar, salidas, talleres manuales, trabajo socioeducativo; actividades y dinámicas programadas trimestralmente; habilidades sociales, organización del tiempo de estudio y de ocio y respeto a las diferencias.

En el apartado relacionado con la familia indicar que Cáritas Diocesana dispone de nueve viviendas transitorias para qué en ellas, durante un tiempo, se puedan alojar familias que atraviesen por situaciones difíciles y complejas. Al mismo tiempo las familias con escasos recursos y que tengan algún familiar ingresado en el hospital de Santiago disponen de un piso de acogida.

El mercado laboral (1994)

Teniendo en cuenta la situación laboral que se generaba en los finales del siglo pasado, con un incremento demasiado progresivo de pérdida de puestos de trabajo y aumento muy preocupante de las listas del paro, sobre todo en la población inmigrante, Cáritas era consciente de la necesidad de establecer una serie de recursos y mecanismos dirigidos hacia la formación. La iniciativa se puso en marcha pensando en las personas que llegaban, casi siempre en malas condiciones, de otros países.

Con el paso del tiempo la formación ocupa lugar destacado para ayudar a las personas a retornar al mercado laboral. Contribuir a la formación, en especial de aquellos que se encuentran en situación de paro, vulnerabilidad o exclusión, es una de las tareas fundamentales y permanentes de Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela. Se persigue que estas personas puedan volver al mercado del trabajo y tener mayores posibilidades de alcanzar su reinserción laboral. Los distintos programas de formación y orientación socio-laboral pretenden que las personas puedan llegar a mantenerse económicamente de forma autónoma.

La diversidad de programas que se desarrollan en la diócesis a través de Cáritas- Diocesana, Interparroquial o Parroquial, intentan abrir el abanico de posibilidades para aquellos inscritos en las listas del paro, teniendo siempre en cuenta sus temáticas y las zonas en las que son impartidos los cursos.

Aumentar la empleabilidad, lograr una mayor especialización, ampliar los conocimientos y las competencias laborales, mejorar las habilidades sociales y la formación básica, son aspectos que buscan contribuir a una estrategia de intervención encaminada a la inserción laboral de las personas a las que van dirigidos los cursos. Gran parte de la planificación que se desarrolla va dirigida a los colectivos de difícil inserción.

Los servicios de empleo de Cáritas brindan nuevas oportunidades de formación a través de proyectos cuya principal característica es el acompañamiento individualizado a personas que inician proceso de inserción social y laboral. Los trabajos a desarrollar buscan el crecimiento personal, potenciando sus habilidades sociales para situarlos en mejores condiciones para el acceso al empleo o para mantener un puesto de trabajo

El Centro de Formación Traballo e Cultura, de Cáritas Interparroquial de Santiago, que abrió sus puertas en 1994, en sus inicios fue dirigido hacia los jóvenes en situación de desempleo y a los que se les ofertaba alternativas formativas y ocupacionales. Con el paso del tiempo se fue convirtiendo en un centro de referencia para la realización de cursos con la finalidad de que las personas puedan volver al mercado laboral.

Desde 2003 Cáritas Interparroquial de A Coruña cuenta con el Centro de Formación Violetas donde se desarrolla una gran actividad de cursos conscientes de que la falta de formación es una de las principales causas de desigualdad social y el desempleo

Capítulo a tener en cuenta, en todo lo relativo a la formación e inserción laboral, es el proyecto Medranza, desarrollado por Cáritas Interparroquial de A Coruña, que tiene por objeto conseguir un proceso de empoderamiento entre las mujeres en situación de vulnerabilidad, ayudándolas a mejorar la calidad de vida, creciendo en autoestima, y desarrollando la propia valía, llegando a una integración personal adecuada que capacite y facilite la inserción social y laboral. El programa dispone de un taller motivacional presencial de dos meses de duración y durante otros tres se realiza un seguimiento y orientación laboral.

Citar también que a lo largo del año se desarrollan otras experiencias de formación y empleo en Cáritas Interparroquiales y Parroquiales.

La formación y las nuevas salidas laborales están en evolución constante, de ahí que en Cáritas Diocesana de Santiago a través de instituciones interparroquiales y parroquiales, se pusieran en marcha programas y procesos relacionados con el cultivo de las tierras, con los que se persigue dar una respuesta integral orientada a la recuperación de las personas en proceso de exclusión y para intentar mejorar su calidad de vida a través de la formación y la inserción social y laboral.

Los pioneros en este tipo de iniciativas relacionadas con el campo fueron integrantes de la Casa de Acogida de Arousa, cuando en el año 2006 desarrollaron el cultivo de tierras para conseguir productos para el autoconsumo. Con el paso del tiempo la iniciativa se llevó a otras localidades y hoy en día además de abastecer el comedor social y a personas sin recursos, una parte de lo que se recoge se destina a la venta.

A la iniciativa se sumaron, con tierras de labradío, las cáritas de Meira y Esteiro, para llegado el año 2013 un grupo de voluntarios de Ordes, desarrollaron el proyecto Sementeira, para el cultivo de tierras de forma ecológica, por arte de personas en riesgo de exclusión social.

El paro (1996)

Se han cumplido dos décadas de acción reivindicativa. Cáritas Diocesana, por medio de la Interparroquial de Santiago, organiza unas jornadas de sensibilización y solidaridad con los parados. La institución era consiente desde mucho antes de que la demoledora crisis comenzase a devorar, de forma muy alarmante, puestos de trabajo y del aumento constante de las listas del desempleo, de que el paro es el desencadenante de situaciones de sociales alarmantes y preocupantes.

Las jornadas reivindicativas, que tienen su epicentro en actos públicos que se celebran en la calle, persiguen reivindicar un puesto de trabajo digno para todas las personas. En tal sentido se demanda un compromiso por parte de las administraciones públicas para que se puedan garantizar ingresos suficientes y condiciones de vida dignas para los ciudadanos más vulnerables. Algo que se puede alcanzar cambiando las políticas sociales para conseguir los recursos suficientes para luchar contra la exclusión social. Al mismo tiempo se reivindica de forma constante que se establezcan redes sociales de apoyo que desenvuelvan iniciativas en el ámbito de la formación y orientación laboral, así como la promoción de bolsas de empleo. Recuerdan que el problema del paro “debe movernos para crear sensibilidades y apoyo de la sociedad, y tratar de dar respuestas”.

2017 | Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela